jueves, diciembre 26, 2019

He conocido a alguien...


Os dejo un relato que presenté hace mucho en una web de relatos cortos y que tuvo muchas visitas. Espero que os riáis un ratejo!


- ¡Buenas, Montse! ¿Qué tal va todo, guapa?

- ¡Hola, Beatriz! Me alegro mucho de verte una vez más. Todo va bien, sin ninguna novedad. Oye, ¿te has leído el libro o no? ¡Cuenta, cuenta!

- Ay, Montse, lo he olvidado. Lo leo a ratos en el metro pero todavía no lo he terminado. Aunque si quieres saber mi opinión, por ahora me está gustando y me parece una crítica muy buena.

- Ja, ja, ja, te lo dije. Es un libro buenísimo, y verás el final... No te des prisa en devolvérmelo, no lo necesito, preciosa. Por cierto, ahora que me fijo, te veo muy bien. Te noto más dicharachera, ¿verdad?

- Sí, Montse. Me encuentro fenomenal y llevo una racha muy buena. No puedo quejarme.

- Oh, maravilloso. Me encanta ver que mis pacientes van así de bien. Bueno, ¿y dónde quieres ponerte hoy? Imagino que en el sillón, como de costumbre, ¿no?

- Pues hoy Montse, creo que me voy a tumbar en el diván. Me apetece mucho y nunca lo he probado.

- Vaya, ja, ja, ja, creo que tu visita promete. Seguro que hay algo especial que tienes que contarme. ¿A qué sí, guapa? ¡Ay, esa sonrisita, que se te escapa, ja, ja, ja, ja!

- Ja, ja, ja, ja, sí, la verdad que hay algo importante que quiero contarte.

- Oh, pues no se hable más. Cuéntame los detalles inmediatamente, que estoy impaciente.

- Bueno, Montse, verás, he conocido a alguien.

- Madre mía, no me lo puedo creer. ¡Es una noticia fantástica! ¿Y tú eras la que hace unas semanas estabas con la autoestima por los suelos? ¡Qué evolución más buena, Beatriz! Pero sigue, por favor, cuéntame todos los detalles.

- Pues es un chico encantador, muy alegre y divertido. Me vuelve loca. Y es altísimo, ya sabes la debilidad que tengo por los chicos altos, ja, ja, ja, ja.

- Claro, es entendible en tu caso, con lo buena moza que eres, ja, ja, ja. Además, si es conversador, sabes que te vendrá muy bien. Ya lo hemos hablado muchas veces.

- Sí, sí, lo sé. Hay mucha complicidad entre los dos, y confianza, que sabes que yo eso lo valoro mucho. La verdad que es alguien muy especial; no pensaba encontrar a nadie así. Somos muy parecidos y compaginamos en todo muy bien.

- Eso está muy bien, Beatriz. La sinceridad no es algo opcional en una relación, es algo vital y necesario. Así que, si esa es una de vuestras premisas, fantástico. Y debo darte mi enhorabuena por llevar ésto así de bien. ¡Ay, mi niña guapa! ¡Cuánto me alegro!

- Gracias, Montse. Ésto es muy importante para mí y necesito que salga bien. Ya me conoces: los rechazos me dejan paralizada y necesito que ésto fructifique. Y por ahora lo vamos consiguiendo...

- Fenomenal. Y cuéntame algo sobre él. ¿Cómo os conocísteis? ¿Conoces a su familia?

- Mmm... Todavía no la he conocido pero estoy segura que muy pronto lo haré. Él no habla mucho de su familia, pero cómo la relación va bien, dentro de poco llegará ese momento. Aunque hay algo que debo decirte. Hay una cosa que me preocupa un poco.

- ¿Y quieres contármela, Beatriz?

- Sí, claro, precisamente deseo saber tu opinión de experta. Verás, él es un poco más joven que yo. Tiene 26 años y 11 de años de diferencia creo que se notan un poco. Aunque ya sabes que yo soy muy jovial y me muevo con gente de distintas edades, pero tengo miedo al "qué dirá la gente".

- ¿Once años? ¿Me estás tomando el pelo? Apenas hay diferencia de edad, son pocos años los que os lleváis. Atiendo a pacientes cuyas parejas tienen 20 y 25 años de diferencia. Además, lo importante es que os sintáis compenetrados, y por lo que veo, eso lo habéis conseguido. No me preocuparía tanto por eso; así que, ni caso a lo que la gente diga.

- Ya lo sé, Montse. En realidad, ambos no creemos que la diferencia se note tanto, ni físicamente ni en nuestras formas de tratarnos. Carlos es un chico muy maduro y con una personalidad muy bien formada...

- ¿Carlos? ¡Anda, cómo mi hijo! Qué nombre más elegante. Pues si es un chico maduro y tiene las cosas claras, no debería de importar la edad, créeme.

- Pues me alegro mucho de lo que me dices, Montse. Llevamos varios días hablando de ésto los dos y necesitamos que alguien apueste por nosotros. Algunos de sus compañeros de trabajo no se lo han tomado bien. Él trabaja como ortodoncista y los chicos creen que se le ha ido la cabeza un poco...

- Espera, ¿es ortodoncista? ¿Cuántos años dijiste que tiene?

- Tiene 26 años, y sí, trabaja como ortodoncista para una clínica cerca de la calle Barquillo.

- Ya, entiendo, ejem... Mmmm... Y... Bueno... ¿Sabes dónde vive?

- Bueno, todavía no he ido a su casa, pero normalmente quedamos en Claudio Coello esquina con Velázquez. Sé que vive en esa calle, pero no sé a qué altura. Es un barrio precioso, a mí me encanta. Bueno, tú vives cerquita de esa calle, ¿no?

- Ajá, bufff... Madre mía... No puedo creerlo... Qué calor hace. Voy a encender el aire.

- Uy, ¿estás bien, Montse? Estás colorada, cielo. ¿Quieres que vaya a por agua?

- No, no pasa nada... Ufff... Se me pasará, se me pasará. Pero antes tenemos que hablar. Verás, Beatriz, ¿no crees que quizá sí que haya un poco de diferencia de edad?

- ¿Cómo? Si acabas de decir que no es algo tan importante... ¿Por qué dices eso ahora?

- Bueno, Beatriz, verás... Piénsalo bien. Tú eres una mujer madura, has vivido muchas experiencias que te han enriquecido y te han hecho ver la vida desde otro prisma, pero él es un chaval que apenas está empezando a vivir. Le falta experiencia y eso es algo que tú necesitas ahora.

- Bueno, tampoco es un niño. Ya te dije que es muy maduro y tiene las cosas muy claras. Y ambos sentimos algo muy bonito.

- Ya, pero no se trata de eso; tienes que pensar en lo que a él le conviene, y no sólo en ti. Él necesita vivir antes muchas otras cosas que no ha vivido, y hay que ser justa con las personas, Beatriz. No sólo importa nuestra felicidad, sino también la de los demás.

- No entiendo porqué me dices ésto ahora, Montse. Pensaba que te parecía algo correcto mientras los dos nos queramos y nos esforcemos por no hacernos daño. Pero ahora me dejas helada, no sé ni qué decir.

- Pues ya sabes lo que tienes que hacer. Piensa bien las cosas y en cómo ésto puede acabar. Mira, estoy pensando que mejor vamos a dejar esta conversación para otro día, pero ya sabes, piensa bien todo y ¡piensa en ese muchacho!

- Sí, será mejor que dejemos este tema para otro momento, Montse. El ambiente está demasiado tenso y no entiendo porqué, la verdad.

- No, no te enfades, Beatriz; es sólo que eres una mujer madura y por eso debes hacer bien las cosas. Nada más. No te diré nada más por hoy. Pero me gusta que comportas estas cosas conmigo y sobre todo, me gusta ayudarte a mejorar tu vida.

- Ya lo sé, Montse. Pero no sé a qué ha venido ese cambio de...

- Ah, sí, lo olvidaba: por favor, ¡termina ya el libro que te dejé y traémelo lo antes posible!



lunes, diciembre 23, 2019

La casa de mis sueños

La casa de mis sueños la construiré al lado de un río, en una región fértil y cálida. La fauna de la zona embellecerá la estampa, y el calor hará que sea un placer gozar dicha tierra. 

La casa de mis sueños estará hecha de madera, con las paredes pintadas de blanco y grandes zonas acristaladas. Tendrá pocos muebles pero todos ellos hechos por mí, y una gran chimenea en la que arderá cada noche la leña recogida en la mañana. 

La casa de mis sueños tendrá una gran terraza, llena de farolillos de colores y grandes sofás cómodos donde disfrutar con los amigos en veladas infinitas. Al amanecer, escucharé los coros de las aves, y por la noche, el murmullo del agua del río ensombrecido por las risas de los míos. 

La casa de mis sueños estará llena de fotos: fotos de lugares lejanos y viajes inolvidables, fotos de mi familia, fotos de mis amigos, fotos de mis animales, fotos de ti, cariño.

La casa de mis sueños estará llena de mis niños. Mis niños correteando por el jardín mientras juegan con crías de león, cuyos padres estarán al lado, tranquilos, comiendo hierba y bebiendo agua fresca. Niños que crecerán sanos y fuertes, y sin ningún temor que les robe la inocencia. Niños míos. Niños tuyos. 

La casa de mis sueños tendrá una piscina de agua natural en la planta de abajo, iluminada con cientos de velas de sal y ambientada con música bereber. Allí, una vez caída la noche, gozaremos tú y yo sabiendo que siempre habrá una próxima vez.

La casa de mis sueños estará llena de flores recién cortadas. Habrá margaritas por todos los rincones, formando un abanico de colores que harán que mi casa sea el lugar perfecto.

Y es allí dónde, al fin, podré descansar... sin miedo a nada.


La casa de mis sueños...






*-* Muak *-*



miércoles, abril 01, 2015

Música nueva

Llevo unas semanas deleitándome con nuevos grupos musicales. Bastante música electrónica y electro-pop de la década de los '80. Algo de glam rock, indie e incluso algo de chill out fusionado con drum'n'bass. Y el resultado ha sido encontrar piezas únicas, dignas de un museo auditivo. Los que me conocen bien saben que me vuelvo loca con Thom Yorke; me encanta todo lo que hace este hombre, tanto en solitario como en los distintos grupos que toca y las varias colaboraciones que ha hecho con otros artistas. Sí, ya sé, mete mucho sintetizador, pero es de los pocos artistas cuya música me hace desconectar de manera casi inmediata. 

Os dejo algunos temas que estoy escuchando y que recomiendo. Dad al play y cerrad los ojos.



Keep Shelly in Athens - Flyway



College feat. Electric Youth - A Real Hero



Cliff Martínez - BSO Solaris



Helios - Emancipation



Thom Yorke - Skip Divided



Thom Yorke & Bjork - I've Seen It All



*-* Muak *-*



miércoles, marzo 25, 2015

martes, marzo 10, 2015

"Se nos conoce por nuestros actos...", decía Batman

Soy de las que piensan que las cosas hay que decirlas, que es mejor aclararlas. No es bueno guardarse sentimientos, sobre todo con gente que es o ha llegado a ser importante en nuestras vidas. Claro, hay que saber discriminar. Un consejo que me ha dado alguien que me quiere mucho: "Laura, no sabes discriminar..." Cuánta razón tiene. No con todo el mundo merece la pena hacerse entender, y más cuando nos han hecho daño. Antes hay que sopesar si la inversión de tiempo compensará el esfuerzo; de lo contrario, ya os digo que ni lo intentéis.

Tampoco es bueno guardarse las cosas buenas, porque a veces sólo nos manifestamos cuando las cosas van mal, sólo damos un toque de atención cuando algo no nos gusta, y lo bueno, lo fantásticamente maravillosas que pueden llegar a ser las cosas, las damos por sentado. Y bueno, últimamente he puesto ésto en práctica. Eso de sacar todo hacia afuera. Reclamo más, sobre todo cuando "pago", en todos los sentidos. Más que nada, porque siempre he sido de las que callan, de las que ofrecen sin recibir, de las que prefiere ver cómo evolucionan las cosas y en función de lo que pase, hacerme notar. Y eso no es justo, ni para otros ni para mí. Porque a veces cuando ya decido expresarme es cuando veo que mis esfuerzos por conseguir algo no sirven de nada, o también cuando reviento, y entonces por mi boca salen sapos y culebras, y eso implica en ocasiones pagarla con quién no tiene la culpa. Que no soy de esas, que quede claro. Pero a raíz de una conversación con mi amiga Belinda, conversación que iba sobre la fortaleza de carácter, comprendí que no podía seguir así. Eso de poner cara de: - Sí, vale, como tú prefieras... - Sí, vale, dónde vosotros digáis... - Sí, vale, cuando os parezca bien... eso tiene que acabarse. 

¿Podría significar eso falta de personalidad? No lo sé. Quiero creer que tengo mi personalidad bien formada, aunque con el paso del tiempo y las experiencias vividas, se supone que debemos ir evolucionando hacia una mayor claridad a la hora de ver las cosas, y por tanto, una mejora en cómo reaccionamos y actuamos ante lo que nos va pasando. Y claro, eso nos va moldeando poco a poco, de manera que también me da por pensar en porqué somos así o asá. Es decir: ¿soy como soy porque la genética me ha marcado y ya nací así? ¿O he ido adaptándome con el paso del tiempo en función de las experiencias de la vida? ¿Heredado o adquirido? Quiero creer que es una mezcla de ambos. Tengo algunas cosas de mis padres. Eso fijo. La impulsividad de mi padre. La forma de gesticular de mi madre. Pero la forma de reaccionar que demuestro ante lo que me va surgiendo, indica que también aprendo de la experiencia. Por ejemplo, me acobardo ante muchos posibles avances en mi camino, no porque no arriesgue ya que soy bastante osada, sino por miedo a que me salga mal o a que me hagan daño. Sin duda, un buen indicador de que lo que nos va pasando, deja huella en nosotros y nos condiciona. Yo espero que a mejor, porque de eso se trata, de ser capaces de mejorar y dejar que los golpes de la vida nos hagan más fuertes.

Ahora bien, hay una cosa de la que estoy segura. Somos lo que hacemos. O como dice Batman (el de Cristopher Nolan, que me parece buenísimo) en esa maravillosa escena que comparte con Kate Holmes, en la que ella le suplica: - Podrías morir. Dime al menos cómo te llamas - y él contesta: - ¿Qué importa cómo me llame? Se nos conoce por nuestros actos. 

Un diálogo simple pero impoluto. Bueno, y el Christian Bale que se sale, todo hay que decirlo. Por si lo queréis ver de nuevo... aquí.


Y es así. Se nos conoce por nuestros actos. No somos lo que nos gustaría ser o lo que creemos ser o lo que decimos que somos. De ésto sí que no me cabe duda. Dicho de otra forma: si estafo a Hacienda, no puedo decir que soy una persona honrada, ¿verdad, Cristina? Si llego tarde a todos los sitios, soy una impuntual. Y si digo que soy amigo de mis amigos, pero no me acuerdo mucho de ellos ni les ayudo cuando lo necesitan, no soy tan buen amigo... porque de eso y mucho más trata la amistad. Ay, amigos, aquí es dónde quería llegar. No sirve de nada decir que te aprecio si los aprecios se quedan en eso, en palabras. Pero, ¿sólo se nos conoce por nuestros errores, dando la vuelta a la tortilla? Claro que no. Hay errores y errores. Y nuestras virtudes hablan de nosotros también. Al fin y al cabo, nadie es perfecto, todos cometemos errores, yo la primera, y si alguien que apreciamos nos ha hecho daño, lo más sensato es olvidarlo, sobre todo cuando nos piden perdón con el corazón en la mano. Eso también dice mucho de lo que somos. Porque para pedir perdón, hay que humillarse, y la humildad es la reina de todas las virtudes, ¿no?


Os dejo una cancioncilla, una dedicada para los amigos y amigas de mi vida, pero los de verdad, que aunque no son muchos, son auténticas joyas; para que nunca falten y todavía queden momentos buenos por compartir.








*-* Muak *-*



lunes, marzo 02, 2015

Jabón Noche estrellada de Wintergreen

Un jabón inspirado en el cuadro de Van Gogh que lleva por título el de referencia... o esa era la idea cuando lo hice. Un amigo que pinta muy bien, me envió hace poco una réplica que ha hecho de este cuadro, y me gustó tanto que pensé en hacer algo en esa línea. Evidentemente el resultado no tiene parangón con esta obra tan magnífica, pero es lo que hay...

Lleva aceite de Oliva, aceite de Girasol, aceite de Ricino, aceite de Sésamo, aceite de pepita de Uva y cera de Abeja. Y aceites esenciales de Menta y Gaulteria (Wintergreen). 

Al aceite esencial de Gaulteria se le atribuyen propiedades como antiinflamatoria, antiséptica y antirreumática. Es útil para los dolores musculares, el agotamiento físico, inflamación de articulaciones, dolor de espalda y similares. Sin duda, un aceite esencial que hará que nuestro sistema muscular se sienta mejor.

¿Qué os parece el resultado?








*-* Muak *-*



domingo, febrero 15, 2015

Parte del proceso - Crear nueva fórmula empezando de cero

En la última entrada de esta sección, indiqué paso a paso cómo realizar una fórmula usando la calculadora de Mendrulandia. Fue una entrada muy visitada y que gustó mucho. Muchos/as así me lo expresasteis porque os ayudó a poder calcular de una forma que no sea tan complicada. Así que, he querido repetir la entrada, pero creando otra fórmula y añadiendo más aceites vegetales. Los elegidos en esta ocasión son:
  • Aceite de Oliva, aceite de Girasol, aceite de Coco, aceite de Soja, aceite de Avellana y manteca de Karité.
¿Os parece bien? Empezaremos con los aceites blandos y que usaremos en más cantidad. Por tal, será el aceite de oliva nuestro primer ingrediente. Crearemos un jabón de 2 kilos para empezar a manejar así cantidades más grandes de cada producto. ¿Listos?


Buscamos en el primer desplegable aceite de Oliva virgen, y en la casilla siguiente de Gramos, añadimos la cantidad. He decidido empezar por 500 gr. Podía haber sido más o menos, pero tened siempre en cuenta el peso final (que en este caso serán 2 kilos) y también la cantidad de aceites vegetales que vamos a usar. Creo que para empezar, es una proporción buena. Seguimos añadiendo aceites. Ahora, el aceite de Girasol, y empezaremos con 250 gr. Vamos a ver qué sucede.


Como podéis observar en la calculadora, tres valores se han disparado. Son los que aparecen en rojo. El primero, dureza, me ha bajado a 38. Es un valor muy bajo para un jabón, lo que quiere decir que esa pastilla será muy blandita y se deshará muy fácilmente. Aún así, recordad que aún falta por añadir aceite de Coco y manteca de Karité, dos aceites vegetales con los que me subirá la dureza de este jabón. Así que, vamos a esperar a ver cuál es el resultado final. También me ha dado un valor muy bajo en limpieza, y necesitamos que ese valor suba. Si no, tendremos un jabón con un poder muy bajo en limpieza; y el acondicionado ha quedado algo alto. Vamos a esperar antes de modificar las cantidades de aceite de Oliva y aceite de Girasol, y ver qué pasa con el resto de ingredientes. Seguimos con el aceite de Coco, y creo que 220 gr estará bien. Al ser un aceite duro, no podemos echar cantidades elevadas. A ver qué ocurre.


Bingo! Los tres valores han vuelto a la normalidad. ¿Por qué? Porque el aceite de Coco, entre otras propiedades, aporta dureza y limpieza a los jabones. También, el valor burbujas me ha subido de 44 a 54, lo que quiere decir que este aceite crea jabones con mucha espuma. Por eso, siempre recomiendo saber qué propiedades, al menos las más conocidas, tienen los aceites vegetales que vamos a manejar para hacer jabón. De esa forma, aprenderemos a hacer fórmulas buenas y que nos den jabones de calidad. 
Como veréis, los valores persistencia y limpieza aparecen en verde, lo que quiere decir que son los valores ideales. Y en acondicionado me ha bajado un poco. Así que, el aceite de coco no aporta mucho en acondicionado. Recordad que el acondicionado es la capacidad que tiene un jabón de nutrir la piel y aportar suavidad. Sigamos con el resto de aceites. Aceite de Soja... 140 gr.


Después de añadir este aceite, observamos que en dureza, burbujas y persistencia más o menos se mantiene, en limpieza me ha bajado de 50 a 47, que sigue siendo un valor bueno. Y en acondicionado me ha subido a 60, un valor que sigue estando dentro del rango. Hay un resultado en el que normalmente no nos fijamos mucho, que es el yodo. En esta ocasión, me ha subido, y eso es debido a que el aceite de soja tiene un alto contenido en ácidos grasos poliinsaturados y es sensible a enranciar el jabón prematuramente por oxidación, si no se conserva de la manera adecuada. Sin duda, otro resultado a tener en cuenta. 
Ahora seguiremos con el aceite de Avellana. 130 gr estará bien.


Prácticamente los valores no han cambiado nada. Los resultados para burbujas y persistencia ahora aparecen en verde, es decir, que son resultados buenos. Y el resto de los valores que aparecen son también buenos. Así que, podemos seguir calculando y ver qué pasa con el último aceite a añadir, en este caso, manteca de Karité. Como el peso total de la fórmula ya va por 1827 gr y queremos que sea de dos kilos, vamos a añadir 185 gr y después, reescalaremos la fórmula. 


Y listo!!! Ya tenemos todos los aceites vegetales añadidos, aunque eso no quiere decir que hayamos terminado. Vamos a ver los resultados finales y después decidir si añadir o quitar más producto de alguno de ellos. Lo primero, en dureza y persistencia me ha subido dos puntos, y siguen siendo buenos resultados. En burbujas tenemos 49 en verde, lo que indica que es un valor ideal. En limpieza tenemos 46, también un valor aceptable, y en acondicionado 59, un buen resultado. Algunos dejaréis así la fórmula, pero yo personalmente agregaría un poco más de aceite de Coco y quitaría un poco de aceite de Girasol (recordad que con este aceite gran parte de los valores bajaban mucho). A ver qué pasa al hacer ésto. Quitaremos 20 de uno y añadiremos 20 de otro. 


Así sí! Estaréis pensando: "Bueno, si más o menos es la misma fórmula, cambia poco el resultado final."
Y es cierto, pero tened en cuenta que a veces deseamos jabones de cierto tipo. Sólo cambiando esas pequeñas cantidades, hemos conseguido subir un punto los valores de dureza, limpieza y acondicionado. Y si tengo que escoger entre los dos resultados finales, me quedo con éste. Me gustan los jabones que limpian bien y aquellos cuyas pastillas quedan un poco duras. Así que, por mí, la receta está terminada. Evidentemente, si queréis seguir combinando más aceites vegetales, podríais hacerlo, pero siempre tened presente equilibrar los resultados de manera que todos ellos al menos estén dentro de los rangos aceptables. Ah, se me olvidaba. Dijimos que el jabón iba a ser de 2 kilos, pero el peso total de la fórmula es 2.093,5 gr. En la casilla de al lado, donde pone reescalar, escribimos la cantidad deseada en gramos, o sea, 2.000, y damos a reescalar. Ahora sí! Quedará así...



La receta está terminada. Guardamos la fórmula donde pone Guardar, más abajo. Aparecerá una nueva casilla en la que indicaremos el nombre que queramos darle al jabón y después de dar a Aceptar, la fórmula se quedará guardada en la calculadora.
Aún así, siempre recomiendo crear un word o cualquier hoja de texto para guardar las recetas, puesto que se pueden borrar al realizar algunas tareas informáticas en el ordenador. Si nos vamos al desplegable al lado de Guardar, allí aparecerá la nuestra. La seleccionamos y damos a escribir, la casilla siguiente a esa. Y abajo, en el texto en blanco, donde pone Info, aparecerá la fórmula entera para poder copiarla y pegarla en un word o en un documento similar.

Quedará así:

Jabón ***


Oliva Virgen, aceite de ............. 478gr
Girasol, aceite de .................. 220gr
Coco, aceite de ..................... 229gr
Soja, aceite de ..................... 134gr
Avellana, aceite de ................. 124gr
Karité, manteca de .................. 177gr

Sobreengrasado ...................... 8%
Concentración ....................... 28%

Agua ................................ 460gr
Sosa ................................ 179gr


¿Os habéis quedado con el proceso? Espero que os sirva de aquí en adelante para aprender a calcular o a seguir calculando, si es que ya lo hacíais, y desde aquí, gracias por leerme!!! Os dejo con una cancioncilla. No podía terminar esta "peazo" de entrada sin algo de música. Un dueto que me gusta mucho. Michael Bublé y Nelly Furtado




*-* Muak *-*


martes, febrero 10, 2015

Corazones de jabón

Aprovechando el molde que compré en forma de corazones cuando realicé el jabón Corazón Secreto (para verlo, aquí), cada vez que hago una nueva fórmula, calculo un poco más de cantidad de cada aceite y ese sobrante lo uso para hacer algunos corazones.

La idea está muy bien, sobre todo, para usarlos como jabón de manos. Las pastillas que hago resultan bastante grandes para usarlas como tal, y el tamaño de estos jaboncitos es ideal. Según el color de los corazones y viendo los distintos jabones que he hecho, podréis imaginaros de dónde sale cada uno de ellos. Espero que os gusten!










Os dejo una cancioncilla, una de la maravillosa Gloria Gaynor. ¡¡¡Isa & Co., a ver si vamos otra vez al karaoke, que ya sé qué voy a cantar y tengo ganas de reventarlo!!!





*-* Muak *-*